Publicado por: EWS
13 de junio, 2026
En los procedimientos ante el OEFA, tener o no tener un modelo de dispersión validado puede marcar la diferencia entre demostrar inocencia o no poder hacerlo.
No todos los conflictos ambientales comienzan con una paralización o una protesta masiva. En zonas industriales como el corredor de Ilo o el entorno de la Refinería de La Pampilla, los conflictos ocurren en oficinas: son procedimientos administrativos ante el OEFA donde se discute quién es responsable de una superación de los Estándares de Calidad Ambiental para el aire.
Cuando una estación de monitoreo registra una concentración que supera los ECA-Aire, la pregunta que sigue es técnica: ¿de dónde vino esa contaminación? Los modelos de dispersión atmosférica han sido utilizados en estos procedimientos tanto por las empresas para demostrar cumplimiento, como por la autoridad para identificar la fuente responsable.
Las empresas que contaban con un modelo de dispersión previo, validado y documentado, han podido defenderse técnicamente: demostraron que las concentraciones detectadas no eran atribuibles a sus fuentes, o identificaron con precisión qué medida de control tendría mayor eficiencia para reducir la exposición de receptores sensibles.
Las empresas que no lo tenían enfrentaron una situación mucho más difícil: sin herramienta técnica, es casi imposible demostrar inocencia ante el regulador, incluso cuando las superaciones de ECA no les son atribuibles.
En los procedimientos regulatorios, el modelamiento no es solo una herramienta de planificación: es evidencia técnica. No tenerlo cuando se necesita no es solo una desventaja; puede ser la diferencia entre una sanción y una absolución.